ES10–12Vista previa de la historia
El Nacimiento de Jesús en Belén
Hace mucho tiempo, en el pequeño pueblo de Nazaret, vivía una joven llamada María que llevaba una vida tranquila. Un día, un ángel llamado Gabriel se le apareció con la noticia más asombrosa: tendría un bebé especial, el Hijo de Dios, y debía llamarlo Jesús. Aunque María se sorprendió y se asustó un poco, confió en Dios y aceptó este increíble plan.
María estaba comprometida con un amable carpintero llamado José, que la amaba mucho. Cuando José se enteró del bebé, al principio estaba confundido, pero un ángel lo visitó en un sueño y le explicó que este niño había sido enviado por Dios para salvar a las personas de sus pecados. José decidió quedarse al lado de María y cuidar de ella y del bebé especial.
A medida que pasaban los meses y el bebé de María estaba casi listo para nacer, el Emperador Romano promulgó una nueva ley. Todos debían viajar a la ciudad natal de su familia para ser contados en un censo. Esto significaba que José y María tenían que hacer un largo viaje desde Nazaret hasta Belén, la ciudad donde habían vivido los antepasados de José, incluido el gran Rey David.
El viaje a Belén era de unos 145 kilómetros, lo que tomaría varios días caminando por caminos polvorientos. María montaba en un burro porque estaba muy cerca de tener a su bebé, mientras José caminaba a su lado, protegiéndola y asegurándose de que estuviera cómoda. Viajaron por colinas y valles, descansando cuando podían, con la esperanza de llegar pronto a Belén.
Cuando finalmente llegaron a Belén, el pequeño pueblo estaba lleno de gente que también había venido para el censo. José llamó puerta tras puerta, buscando un lugar donde pudieran pasar la noche. Pero todas las posadas estaban llenas: no había lugar en ningún lado para los cansados viajeros.
Finalmente, un posadero se compadeció de ellos al ver lo cansada que estaba María. No tenía habitaciones disponibles, pero les ofreció refugio en el establo donde se guardaban los animales. No era lujoso ni cómodo, pero al menos era cálido y seguro, con heno suave en el suelo y los suaves sonidos de burros y ovejas cerca.
Esa misma noche, en ese humilde establo, María dio a luz al bebé Jesús. Lo envolvió con ternura en tiras de tela llamadas pañales, que mantenían a los bebés cálidos y seguros en esos días. Como no había cuna ni cama, lo colocó suavemente en un pesebre, una caja de madera llena de heno limpio donde los animales usualmente comían.
Mientras tanto, en las colinas fuera de Belén, los pastores cuidaban sus rebaños de ovejas bajo el cielo estrellado. De repente, el ángel Gabriel se les apareció con una luz brillante y resplandeciente, ¡y los pastores estaban aterrados! El ángel dijo: "¡No tengan miedo! Les traigo una noticia maravillosa que traerá gran alegría a toda la gente."
El ángel continuó: "Hoy en Belén, ha nacido un Salvador: ¡él es Cristo el Señor! Encontrarán al bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre." Entonces el cielo se llenó con cientos de ángeles, todos alabando a Dios y cantando: "¡Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a quienes él favorece!"







