ES10–12कहानी का पूर्वावलोकन
El Gran Viaje de las Aves
Alto sobre el Océano Ártico, un ave extraordinaria llamada Aurora extiende sus alas. Aurora es un charrán ártico, y está a punto de comenzar el viaje más largo de cualquier animal en la Tierra: un recorrido de ida y vuelta de más de 70,000 kilómetros desde el Ártico hasta la Antártida y de regreso.
¿Pero cómo sabe Aurora hacia dónde volar? Esta pregunta ha desconcertado a los humanos durante miles de años. La Dra. María Chen, una científica que estudia aves llamada ornitóloga, ha pasado veinte años investigando este asombroso misterio.
"Las aves son los mejores navegantes de la naturaleza," explica la Dra. Chen a un grupo de estudiantes que visitan su estación de investigación. "Usan múltiples herramientas incorporadas en sus cuerpos, como si tuvieran varios mapas y brújulas a la vez." Ella señala a Aurora volando sobre sus cabezas, comenzando su increíble migración.
La primera herramienta que usan las aves es el sol. Durante el día, aves como Aurora pueden orientarse observando cómo se mueve el sol por el cielo. Tienen un reloj interno, similar al que te dice cuándo tienes hambre para el almuerzo, que les ayuda a saber qué hora es. Al combinar la posición del sol con su sentido del tiempo, las aves pueden averiguar cuál es el norte, sur, este u oeste.
¿Pero qué pasa por la noche? Es entonces cuando las aves usan su segunda herramienta de navegación: las estrellas. Swift, un joven vencejo que aprende a migrar por primera vez, mira el cielo nocturno con asombro. Las aves pueden ver patrones en las estrellas, especialmente alrededor de la Estrella Polar, que permanece en el mismo lugar mientras otras estrellas parecen girar a su alrededor.
Swift practica esta habilidad, observando cómo cambian los patrones de estrellas mientras vuela. Su cerebro está especialmente diseñado para recordar estos patrones, como cuando recuerdas el camino a la casa de tu mejor amigo. Incluso en su primera migración, Swift sabe instintivamente que debe prestar atención a estas guías celestiales.
Quizás lo más asombroso es que las aves tienen un tercer sistema de navegación que parece casi mágico: pueden sentir el campo magnético de la Tierra. Nuestro planeta actúa como un imán gigante, con líneas magnéticas que van del Polo Norte al Polo Sur. Los científicos han descubierto que las aves tienen pequeños cristales de un mineral llamado magnetita en sus picos y cerebros.
Investigaciones recientes han revelado aún más secretos. Las aves también tienen proteínas especiales en sus ojos llamadas criptocromos que pueden permitirles ver los campos magnéticos como patrones de luz o color. ¡Es como tener un superpoder que te permite ver carreteras invisibles en el cielo!







