ES7–9Story preview
El magico
Carlos y María caminaban por un campo grande y silencioso, lleno de hierba alta y flores amarillas. El sol estaba bajando y el cielo se pintaba de naranja y rosa.
De pronto, vieron a un hombre con una capa azul y un sombrero puntiagudo. Llevaba un bastón dorado y una barba tan blanca como las nubes. 'Soy el mago Diego', dijo con una sonrisa.
Sofía, la hermana menor de Carlos, preguntó con ojos muy abiertos: '¿Qué hace un mago en este campo?' Diego miró alrededor y respondió: 'Este lugar tiene un corazón escondido que merece brillar'.
El mago levantó su bastón y murmuró unas palabras extrañas. El viento empezó a girar y las flores se iluminaron como pequeñas estrellas.
La hierba se convirtió en alfombras suaves de colores. Las piedras se alzaron del suelo y formaron paredes altas y brillantes.
En medio del campo apareció un enorme palacio de cristal y oro. Tenía torres que tocaban casi las nubes y ventanas que reflejaban el atardecer.
'Este campo era mi amigo', explicó Diego. 'Quería ser un lugar donde los niños pudieran soñar y jugar'. Carlos y María se miraron, asombrados.
Sofía corrió hacia la gran puerta, que se abrió sola con un suave resplandor. Dentro, el palacio tenía jardines colgantes, fuentes que cantaban y salas llenas de luces danzantes.
Diego les entregó una pequeña llave plateada. 'Mientras crean en la magia de los lugares simples', dijo, 'este palacio siempre volverá a aparecer en este campo'.
Cuando el sol terminó de esconderse, el palacio desapareció poco a poco, convirtiéndose otra vez en hierba y flores. Pero los niños guardaron la llave y la promesa de un campo que, con un poco de magia, podía ser un palacio.







